Y VINO A BUSCAR SUS COROTOS

Tan mala una, que además le hace la maleta…

Al día siguiente de la primera vista en los juzgados fue a buscar sus corotos* acompañado de dos funcionarios de Mossos d’Escuadra (una chica y un chico). Yo ya había recogido todos sus enseres personales, los había dejado al lado de la puerta y había puesto el cochecito del bebé en el pasillo para que no pasara de ahí. Me quedé en el salón con el bebé, esperando que la situación para él fuera lo más ligera posible (ilusa yo). Juan II entró en el piso (porque aún tenía la llave) como Pedro por su casa, súper decidido a rebuscar sus cosas, y le dije que estaban todas en la puerta que no pasara de “ahí”. En ese momento la funcionaria se quedó conmigo en el salón y el funcionario con él en la puerta.

Sacó sus cosas despotricando y diciendo cualquier tipo de barbaries que se le pasaban por la cabeza, obviamente llegó un punto en el que no pude más y empecé a responderle. Ahora mismo no lo hubiera hecho porque fue caer en su juego. La tensión en el ambiente la podías hasta masticar, era más espesa que la espuma de una caña de cerveza bien puesta. Sacó todos sus corotos, y en un momento que se volvió todo muy muy tenso, fingió que se le había salido el hombro, esto forma parte de su juego. Porque es importante dejarte como la loca, la agresiva, la provocadora y quedar ellos como la víctima. Pero a Juan II se le olvida que si el no me hubiera tirado de los pelos tratando de someterme durante la agresión, no nos hubiéramos caído y no le hubiera “pasado” nada en el hombro, cosa que a ciencia cierta no se sabe y tampoco me interesa saber. Visto esto, un vecino lo ayudó a sacar las dos últimas bolsas y se fue.

Los dos funcionarios se quedaron conmigo en casa, nada de drama. El amable funcionario de Mossos d’Escuadra (me acuerdo de ti, obvio, y de que pensé que a ratos se te debe apagar el cerebro, porque no estás nada preparado para algunas funciones que te asignan, como esta) me dice “bueno él ya acabó de llevarse sus cosas, yo estoy cansado de escuchar historias y ya sabe lo que va a pasar ahora no?” (introducir risa, de esa entre nerviosa y contagiosa aquí, por favor). Le contesté algo así como que claro que no sabía qué iba a pasar ahora, que a uno no lo preparan para esto en el cole ni en la vida y que tampoco denuncias todas las semanas; así, como si fueras a hacer la compra y ahora mismo ni me acuerdo que fue lo que me explicó, pero no fue muy diferente a lo que me dijeron cuando hice la denuncia.

Se fueron los funcionarios y me quedé sola en casa con mi bebé, muy pero muy indignada por la falta de respeto del comentario del amable funcionario, y llamé a mi abogada para empezar el trámite de divorcio. No lloré, no reproché, no nada, lo único que quería era acabar con esto lo mas rápido posible. Además, en ningún momento pidió ver al niño para despedirse, ni preguntó si le faltaba algo o verlo de lejos y eso me molesto muchísimo porque eso es hacer pagar al niño por algo que no tiene que ver con él, pero forma parte del maltrato psicológico, de hecho, es una de las manifestaciones de violencia de las que hablo en el post acerca del tema.

De este episodio no hay muchas conclusiones que sacar aparte de lo obvio: se irá a juicios, se denunciará, te alejarás y siempre el agresor buscará la manera de desequilibrar a la víctima, de la forma que sea, yo lo veo como un acto desesperado para demostrar que aún tiene control sobre ti, y no es fácil aguantar. Yo en ese momento no lo hice, con los meses tuvo otro intento y actué de forma totalmente diferente, pero ya habían pasado muchas cosas en medio. Igualmente, para mí fue mas sencillo (pero no mas fácil) porque él se desapareció durante varios meses y eso hizo que de alguna forma yo cogiera fuerzas. No quiero pensar como hubiese sido si él no hubiera dejado de llamar o aparecer, que este no es para nada el caso, pero sé que hay muchos casos así y lo mejor es pedir ayuda. Reforzarte a ti misma. Buscar la manera de que no influya sobre ti, si ya diste el primer paso que es denunciar, está claro que sabes que no mereces esta situación, por la razón que sea, sólo piensa en lo que quieres para ti.

corotos

*Corotos: venezolanismo utilizado para cosas y objetos genéricos. El ex presidente Guzmán Blanco tenia muchos cuadros del artista francés Jean Baptiste Corot. Cada vez que se tenia que mudar le decía a los empleados “Cuidado con los Corots!” para que tuvieran precaución al embalar y trasladar los cuadros. Luego los empleados fueron utilizando el término “corotos” para todas los objetos de la casa.

 

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Un comentario sobre “Y VINO A BUSCAR SUS COROTOS

  1. Conozco al tipejo. Has hecho muy bien.
    No eres la primera a la que trata así, y por desgracia creo que no vas a ser la última.
    Espero que no tenga que estar demasiado en contacto con el bebe y que la vida le de lo que merece, no más ni menos.

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